Empieza un nuevo año, la lucha sigue…

Empieza un nuevo año, la lucha sigue…

Compañeros y Compañeras de ALAMES:

 

Terminamos un año lleno de amenazas del imperio y también de luchas exitosas por refrenar sus intenciones. Por segunda ocasión intentaron derrocar al gobierno venezolano democráticamente electo. Lanzaron a los medios de todo el continente a deformar los hechos y a generar una opinión favorable para un nuevo golpe militar y reforzaron la guerra económica contra Venezuela para generar descontento, pero fallaron. Intentaron impedir que Dilma se reeligiera en Brasil a través de una campaña de medios y de boicot económico. Los ricos de Brasil y del mundo pensaban que recuperando ese país con un gobierno neoliberal como el de Neves caerían los demás gobiernos progresistas. Pero también fallaron. Chile avanza otra vez con la Bachelet. Las victorias electorales de Evo, Sánchez Cerén y Tabaré nos muestran la tensión de las fuerzas populares para impedir la restauración de gobiernos de derecha en El Salvador, Bolivia y el Uruguay.

En otros países los pueblos resisten y luchan contra los gobiernos abiertamente neoliberales y contra sus políticas de privatización de la salud. Están ahí nuestros compañeros en Perú, Colombia, México, Dominicana, Paraguay. Acumulando fuerzas para echar atrás esas políticas y sumarse a los vientos progresistas y socialistas que soplan por nuestro continente. Especial mención requiere la denuncia de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y el asesinato de otros 6 y la gran lucha que desde México se libra por recobrarlos vivos.

Como se ha señalado en muchos encuentros, en los países con gobiernos progresistas hay todavía muchas cosas por conquistar. Muchas de las estructuras y relaciones sociales siguen siendo profundamente injustas y beneficiando a unos cuantos dueños de todo. Las medidas adoptadas por estos gobiernos si bien son producto de la movilización aun están a medias y en algunos casos como en Ecuador encontramos regresiones peligrosas hacia las viejas políticas. El avance no puede depender solo de lo que se haga desde los gobiernos de Estados que fueron estructurados para servir a los intereses de unos cuantos. La democracia necesaria para producir cambios a favor de las mayorías trabajadoras de nuestros países tampoco puede limitarse a la competencia electoral entre partidos. El avance solo es posible mediante la organización y la movilización popular que exija y conquiste derechos, que imponga restricciones a los intereses de los empresarios de la industria, los comercios, los bancos y los servicios, que recupere la propiedad de bienes estratégicos para el bien colectivo, que tome el control de los medios de comunicación y los abra a la voz de los pueblos, que impulse la ruptura y superación de la dependencia y del dominio de los países centrales sobre los nuestros; que abra paso a un nuevo modelo de sociedad y de civilización basado en el vivir bien en colectividad. Sin poder popular no habrá esa nueva sociedad.

En el campo de la salud, en este contexto, hay mucho por hacer. La lucha por el derecho a la salud pasa por enfrentar las tendencias a la aceleración y el despojo de bienes y de la naturaleza, así como por la penetración de los capitales transnacionales que intentan apoderarse de todas las áreas de nuestras economías. La lucha pasa por unir las diversas resistencias a este modelo depredador, así como con denunciarlo como generador de formas mal sanas de vivir y enfermedades. Las luchas por lograr sistemas únicos, públicos y gratuitos de salud que garanticen que la salud sea vista como un derecho y no como una mercancía tiene enormes retos en los países con gobiernos neoliberales en donde avanza la mercantilización. Pero en los países con gobiernos progresistas hay también mucho que hacer; son variadas las resistencias dentro y fuera de los gobiernos que defienden a los sistemas actuales injustos e inequitativos y aunque hay avances como el SUS brasileño, Barrio Adentro o la reforma progresista en El Salvador, el camino aun es largo.

Empezamos así el 2015 con grandes retos que nuestro pasado congreso definió en grandes líneas como impulsar el poder popular, luchar por un nuevo modelo de sociedad y civilización y unir nuestras luchas en defensa del derecho a la salud. Redoblemos esfuerzos en cada país fortaleciendo nuestras organizaciones, socialicemos nuestras experiencias y esfuerzos, extendamos nuestras redes temáticas, contribuyamos pues al avance popular en América Latina.

 

Por la Coordinación de ALAMES

Ana María Costa (Coordinadora General)
Ana Lucía Casallas
Ricardo Santamaría
Rafael González

 

Começa um novo ano, e a luta continua…

Companheiros e Companheiras da ALAMES:

 

Estamos chegando ao final de um ano complexo no qual presenciamos crescentes ameaças dos interesses do capital, entretanto nossas lutas conseguiram barrar muitas dessas intenções imperialistas na América latina. Pela segunda vez tentaram derrotar o governo venezuelano democraticamente eleito, manipularam os meios de todo o continente deformando os fatos para gerar uma opinião pública favorável para novos golpes militares e fortaleceram a guerra econômica contra a Venezuela para produzir insatisfação do povo, mas falharam! Tentaram impedir a reeleição de Dilma no Brasil usando uma campanha de meios de comunicação e boicote econômico, os ricos do Brasil e do mundo pensavam que, recuperando o poder com a retomada do liberalismo que representava a candidatura Neves, cairiam os demais governos populares progressistas. Também falharam. Chile outra vez tem chances de avançar com Bachelet. As vitórias eleitorais de Evo, Sanchéz Cerén e Tabaré mostram claramente a tensão das forças populares para impedir a restauração de governos de direita em El Salvador, Bolívia e no Uruguai.

Em outros países o povo resiste e luta contra governos abertamente neoliberais e contra as políticas de privatização da saúde. Nesse grupo estão os companheiros do Peru, Colômbia, México, República Dominicana, Paraguai, acumulando forças para rechaçar estas políticas e somar aos ventos progressistas e socialistas que sopram em nosso continente. Especialmente devemos lembrar o movimento de denuncia pelo desaparecimento dos 43 estudantes de Ayotzinapa e o assassinato de outros 6 e a grande luta travada no México para recuperá-los vivos.

Como consenso entre todos nós, os governos progressistas de nossos países latino-americanos têm avançado, mas ainda há muito a ser conquistado em termos dos direitos sociais. Nesses países ainda não ocorreram mudanças nas estruturas e relações sociais que prosseguem profundamente injustas e ainda beneficiam a poucos, os que detêm controle sobre o capital. As medidas adotadas por estes governos, apesar de contar com o apoio popular, estão distantes de pautar mudanças estruturantes no modelo de Estado. Com preocupação vemos alastrarem os perigosos rastros da repressão no Equador, com o retorno a velhas práticas políticas.

Por outro lado, está cada vez mais claro que os avanços reais compatíveis com as aspirações populares não dependerão somente das decisões e realizações dos governos, sabidamente comprometidos com grupos de interesses contraditórios. A democracia necessária para produzir mudanças que atendam à maioria das classes trabalhadoras de nossos países tampouco poderá limitar-se aos momentos de eleições e disputas entre os partidos.

Os avanços e as conquistas dos direitos sociais somente serão possíveis se houver organização e mobilização popular que imponha restrições aos interesses dos empresários – da indústria, do comércio, dos bancos e dos serviços – e que recupere a propriedade de bens estratégicos para o patrimônio coletivo, que assuma o controle dos meios de comunicação que deverão estar abertos para divulgar a voz do povo , que impulsione a ruptura e a superação da dependência e do domínio dos países centrais sobre os nossos, que abra o caminho para um novo modelo de sociedade e de civilização baseado no bem viver em coletividade. Sem poder popular não haverá esta nova sociedade.

Para garantia do direito à saúde temos à frente muito o que fazer. A luta passa pelo enfrentamento das tendências aceleradas de destruição do patrimônio público e dos recursos naturais, bem como pela entrada do capital transnacional que tentam se apropriar de todas as áreas de nossas economias. A luta passa por unir diversas resistências a esse modelo depredador, assim como denunciá-lo como gerador de formas de viver insalubres, produtor de adoecimentos e mortes.

Nossas lutas devem visar a conquista de sistemas únicos, públicos e gratuitos de saúde que garantam a saúde como direito universal e não como mercadoria tal como tem sido o objetivo dos países sob regimes neoliberais, nos quais mais alastra a mercantilização da saúde. Nos países de governos progressistas, entretanto, ainda há muito o que fazer para consolidar conquistas e vencer as resistências no interior e fora destes governos, particularmente nos setores que ainda apostam nos modelos privados, que sabidamente ampliam as desigualdades. Ainda que constatemos e celebremos os avanços no SUS brasileiro, Barrio Adentro de Venezuela e na reforma progressista universalista de El Salvador, sabemos que ainda temos muito caminho a percorrer.

Começamos 2015 com os grandes objetivos definidos no nosso último Congresso da Alames que nos orienta a fortalecer o poder popular, lutar por um novo modelo de sociedade socialista, com outros referenciais civilizatórios e é, nessa perspectiva, que devemos unificar nossa luta pelo direito à saúde.

Nossa tarefa é ampliar os esforços em cada um de nossos países, fortalecendo nossas entidades e organizações, articular e socializar nossas experiências junto a outros movimentos da sociedade e, por meio do fortalecimento e dinamismo de nossas redes temáticas, pintarmos com o ideário e o compromisso da Alames e da luta pelo poder popular, toda a nossa Latino América.

 

Viva Alames!

 

Ana María Costa (Coordenadora Geral)
Ana Lucía Casallas
Ricardo Santamaría
Rafael González



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